miércoles, 22 de enero de 2014

Que llevamos a la boca.

Algo curioso de este padecimiento es que aunque está directamente relacionado con nuestro sistema digestivo, de manera sorprendente los médicos gastroenterólogos nunca mencionan la dieta como un factor relevante, sólo en casos eso sí, de crisis extrema; lo que a mi parecer y por experiencia además sufrida puedo rebatir de mil formas. 

En los grupos de apoyo en línea para personas como yo, es habitual referirse a este hecho como inverosímil y no es extraño escuchar que los doctores han perdido la cabeza! y yo creo lo mismo, así que sí es usted un nuevo miembro de este selecto clan, le diré con mis más de 15 años de experiencia que la DIETA si Importa, lo que ponemos en nuestras bocas es determinante en algunos síntomas y en algunos casos puede ser detonante de algunas crisis... Así qué, respetando la sabiduría científica, en este casó le diré que haga caso omiso cuando su doctor le diga que coma de todo, que está CUCI no tiene nada que ver.

Piense lo siguiente... si es de la sabiduría popular que el pepino, la col, el brócoli generan distención abdominal y producen los bien llamados gases e inflamación a gran parte de la raza humana, como va a ser lógico que para nosotros que tenemos un intestino delicado propenso a la inflamación comerlos de forma regular sea seguro? Haga el intento..  y después de el dolor, la inflamación ( que además suele ser 3 y 4 veces más que en una persona sana ) me cuenta si tiene ganas de comerlos nuevamente.

Para la sra. CUCI no existe un manual de alimentación preciso, la mala noticia es que varía de persona a persona y lo que cae bien a unos a otros nos tortura a la hora de correr al baño. Sin embargo hay algunas reglas generales que ayudan a iniciar la travesía por el mundo de los alimentos entre las que están evitar los alimentos grasosos, exceso de lácteos y fibras, café, chocolates ( Lo sé, es difícil ) y algunos otros consejos relacionados como tomar mucho líquido para hidratar bien el intestino, comer porciones regulares varias veces al día y con los años debo decir que vamos descubriendo nuevos trucos y resabios de nuestro propio cuerpo.

Si quiere mi consejo, con todo cariño y habiendo experimentado momentos muy difíciles porque no medía lo que entraba a mi boca, le digo que sea más cuidadoso, sé lo difícil que es decirle no a algo que hemos comido desde niños y nos recuerda los sabores de la infancia. Sólo pregúntese si vale la pena la incomodidad,  el dolor, y la culpa que al final sentimos por haber sucumbido a los sabores. No se haga ese daño, cuide de usted lo mejor que pueda y le aseguro que sentirnos mejor es la mejor recompensa.


BYE BYE PIZZA PARA SIEMPRE!! 



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