jueves, 23 de enero de 2014

Los primeros años

O sí... cuando nos dan la noticia que estaremos acompañados con CUCI para siempre y además nos dicen que no hay cura ni luz al final del camino científico, es un balde de agua fría. Así qué mas nos vale cuidarnos de la mejor forma posible, aprender de nuestro cuerpo y seguir como mejor se pueda para tener una vida tranquila.

Si.. ya sé, suena muy fácil pero no lo es, confesaré aquí que para mi es aún hoy una lucha constante. Pasamos creo yo,  como en cualquier enfermedad crónica por diferentes estados y procesos, yo estuve mucho tiempo en negación absoluta! Probablemente por mi edad en la que fui diagnosticada y la época adolescente que estaba viviendo, creo que me resistía a sacrificar lo que me gustaba y seguí los "sabios" consejos de mi doctor y comía de todooooooo, razón creo que además desencadenaba las carreras constantes a la sala de emergencias y las habituales hospitalizaciones para estabilizar mi estado. Creo que terminé el colegio y la universidad gracias a mi personalidad introvertida, a compañeros maravillosos y a un gran sentido de la responsabilidad que me  inculcó mi padre y que hoy le agradezco profundamente. 

No tengo que hacer ningún esfuerzo por recordar esos años porque con tristeza puedo decir que fueron tiempos muy difíciles, con mucho dolor, crisis constantes, vergüenza y una culpa auto infligida por pensar que algo había hecho mal. Es un padecimiento que nos arrincona en lo más profundo de nosotros mismos, que nos hace callar por el miedo a el rechazo y a que nos juzguen injustamente y en algún punto llegamos a pensar que la soledad es nuestro único aliado.


Llorar nunca se me ha dado mal, quizás por ser débil de espíritu o quizás por una necesidad abrupta de no sentirme sola en esto, pero hay días y momentos en que no puedes evitarlo, te cansas de lo mismo, anhelas tener salud y tranquilidad mental para no pensar más. Tu cuerpo se encarga de recordártelo la mayor parte del tiempo. Me he cuestionado si tengo el derecho a quejarme cuando hay tantas cosas horribles que pasan cada día, enfermedades mucho más serias, dolores mucho más intensos... y a veces siento vergüenza de ponerme en primer lugar. Al final.. esta es mi vida.

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