domingo, 9 de febrero de 2014

La cruda realidad 

Y justo lo que no quería pasó!!! buaaaaa!! Recuerdan que les hablaba de mi arsenal de medicamentos y los horrorosos esteroides? Pues se me acabó la buena suerte de esquivarlos. Hoy empecé a tomarlos nuevamente por prescripción de un nuevo médico que se supone es el mejor pero les confieso que estoy asustada, tengo terror a los efectos secundarios, aunque la razón me dice que pueden ayudarme y debo hacer el tratamiento que el doctor me pide. Siempre  está la duda.

Voy a contarles algo... no se cuándo perdí el control de mi vida, desde hace unos meses realmente mi panza controla mi vida, mi adorado paraíso se ha convertido en el centro de mis decisiones y hasta salir de casa para ir cerca es una gran decisión para mi. Nunca, nunca, había llegado a tal punto, me entristece la verdad porque siento que la vida se me va y todos los días pierdo grandes momentos con las personas que más amo. Yo supongo que quien lea esto pueda pensar que estoy exagerando, que cruzar la puerta es muy sencillo, lo es... pero para nosotros CUCIS y Crohns no. Cuando la inflamación está activa y el dolor y la incomodidad es frecuente lo único que nos da seguridad es estar en lugares donde nos sintamos cómodos pasando largos ratos en el baño. 

Mi visita a este nuevo doctor, que además debo decir, es en otra ciudad (no se imaginan la pesadilla que es viajar sentada en un carro buscando sanitarios cada 2 kilómetros) es para mí una gran esperanza, es un especialista en tratamientos biológicos, una opción nueva para personas como yo. Creo que fue una gran decepción que no fuera ese tratamiento una opción para mi por ahora, así que veremos la evolución y espero recuperar un poco mi vida.

Así que nada que hacer... estoy amarrada a este tratamiento. Recuerdan que les conté antes que uno de los efectos secundarios es el aumento de peso? No engordas normal, te hinchas como globo (estoy cruzando dedos que no me de muy duro) he aquí la foto de hoy para que comparemos en 6 semanas que debo volver con el doc y miremos como quedo después de la odiada prednisona. Si me ve en la calle espero que aún me reconozca y no parezca con carita de oso panda. (Las ojeras también pueden pasar)



Gracias a mi esposo por hacer el viaje conmigo, por buscar conmigo los paraísos sanitarios en el camino, por darme la mano y no dejarme sola.  Aquí vamos prednisona... no seas mala conmigo.

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